Brujas

Brujas y brujerías

brujas

Las brujas y la brujería como tal, se conocían en los inicios de la era cristiana. Realizaban prácticas brujeriles que se hacían con normalidad sin que fueran motivo de inconvenientes.

Pero a partir de a√Īo 1200 empez√≥ a causar graves preocupaciones a los gobernantes. Sobre todo a la muchedumbre, a la colectividad.
En aquellos tiempos se inici√≥ su crep√ļsculo, ya que era un fen√≥meno temido y cre√≠do por todos. Eran los tiempos de condenas por brujer√≠a, de hecho se conoce que las √ļltimas condenas por brujer√≠a tuvieron lugar en Escocia hacia el a√Īo 1722.

Aunque muchos a√Īos despu√©s se sigui√≥ castigando a las brujas. Alguna veces quem√°ndolas, porque se pensaba que as√≠ no quedar√≠a ning√ļn resto de su poder y en otros casos siendo decapitadas. Consideraban que esta era otra forma de acabar con sus poderes m√°gicos.

Finalidades de una bruja:

En cuanto a finalidades de las brujas y la brujería podemos decir que mientras que la magia tiene como meta perseguir tanto el bien como el mal, la brujería solo busca el mal. Un mal que puede ser el fin en sí mismo o que produce un beneficio al brujo o a otra persona.
Cuando se busca el mal como fin en sí mismo, podemos decir por ejemplo que el brujo procura el sufrimiento o la muerte de alguien para hacer sufrir a esa persona en concreto o a sus familiares.

Crea situaciones negativas para que las parejas se separen. Pueden llegan a transformar a una criatura hermosa en un horrendo monstruo, tanto física como espiritualmente.

Por esta circunstancia podemos decir que un mago que practica rituales es una persona, un ser humano dotado de notables capacidades espirituales e intuitivas. Mientras que la bruja o el brujo son espíritus que se presentan bajo apariencia humana.

Las brujas

bruja real

Una bruja es capaz de transformarse en otro ser vivo. Es capaz de volar, de desaparecer, hasta sabe morir y resucitar. Sabe transformarse en una bella y hermosa joven y en vieja horrorosa, para resumir podemos decir que una bruja es m√°s un fantasma que un ser humano.

En el transcurrir de los tiempos y tal como ha llegado hasta nosotros siempre se ha hablado mas de brujas que de brujos. Porque en los tiempos del pasado toda la gente estaba convencida de que estos seres solían presentarse bajo una apariencia femenina. Por eso antiguamente las mujeres que eran consideradas brujas eran perseguidas, aun sin serlo. Esta persecución recae tanto en el ámbito de la iglesia como en el gobierno.

Seg√ļn las creencias populares son muchas las circunstancias por las que un esp√≠ritu mal√©fico puede adoptar aspecto humano o apoderarse de un cuerpo ya formado.

En la antig√ľedad se pensaba que las personas que hab√≠an sido concebidas en la noche de la Anunciaci√≥n y nacidas el d√≠a de Navidad eran brujas. Porque era esta circunstancia la que daba la ocasi√≥n a un esp√≠ritu mal√©fico a convertirse en humano.

Supersticiones y rituales para alejarlas:

A lo largo de la historia se ha hecho uso de muchos remedios para ahuyentar a las brujas. Tales como echar por la noche un pu√Īado de sal sobre un fuego en la casa o en su entrada. Se ten√≠a la convicci√≥n de que con este rito ninguna bruja turbaba la tranquilidad de ese hogar.

Tampoco era de extra√Īar en los estudiosos e investigadores ver clavado un cuchillo en el asiento de su silla. Pensaban que esto se hac√≠a para cortar las influencias negativas que pudieran ser inducidas en sus mentes.

También existía la creencia que las brujas penetraban en los hogares tan solo por la noche. Para impedir esto colocaban delante de la puerta de entrada de la casa una mazorca.

Se pensaba que las brujas estaban convencidas de que perdían sus poderes maléficos si antes de entrar no habían descubierto cuantos granos de maíz había en la panocha. Por eso antes de entrar se ponían a contar los granos, ardua tarea que solía dar lugar a errores por lo que se veían obligadas a contar una y otra vez.

Entonces se daba la circunstancia que cuando terminaban de contarlos todos sin confundirse y acababan la operación de contar, ya les daba en la cara las primeras claras de la hora del alba y la claridad del día las inducía a alejarse.

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